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Josef, surfista y líder de jóvenes

Las experiencias espirituales pueden compararse a las maniobras del surf en la vida de un joven cristiano en un país de mayoría musulmana, en el norte de África.

Tuve oportunidad de conocer a Josef en sus primeros “take off “en el camino de la fe. La comparación con la maniobra inicial del surf, momento en que se deja de remar y se pasa a la posición erguida, es apropiada para hablar de él, ya que le apasiona este deporte.

En los últimos cien años, la práctica del surf ha alcanzado las costas de todos los mares y océanos en los cinco continentes. En los años 80 se expandió por África, con Marruecos, Senegal, Cabo Verde, Sudáfrica, Kenya y otros países con playas y olas de ensueño para los deportistas. De igual manera, la expansión del evangelio continúa y es tema de actualidad en el país de Josef.

Aunque él nació lejos del mar, en el interior de un país del Norte de África, no pierde oportunidad de ir a la costa con otros jóvenes cristianos. La última vez lo hizo como líder de un campamento con enfoque evangelístico, realizado de forma creativa dado las restricciones del contexto en el que vive.

Transcribimos a continuación el relato de una persona que conoce a Josef desde niño y es testigo de cómo él aprendió a dominar el “bottom turn (maniobra que consiste en el primer giro tras el take off) tanto en su vida espiritual como sobre la tabla de surf, y hoy puede realizar magistrales “cut back”: una vez que se ha deslizado por la pared de la ola escapando de la rompiente, gira casi 180º para volver a acercarse a ésta.

AMOR Y PERDÓN

Llevo ya más de veinte años trabajando en el mundo musulmán como obrera de PMI. El Señor me ha dado la oportunidad de llevar a Cristo y ver crecer en la fe a varias personas. En un tiempo me veía con frecuencia rodeada de niños, amigos del sobrino de una amiga. Hoy esos “niños” son ya jóvenes. Hace varios años mi amiga llegó al conocimiento del Señor y luego también su sobrino Josef, cuando tenía 17 años.

 Josef fue creciendo en la fe y no dudó en compartir sus vivencias con el grupo de amigos de la infancia, en quienes comenzó a desarrollarse una apertura al evangelio. Con el tiempo, dos de ellos aceptaron a Cristo y están en proceso de discipulado.

Josef está muy comprometido con el ministerio, trabaja fuertemente en nuestros proyectos de desarrollo y se ha enfocado en los jóvenes.  Recientemente actuó como líder en un campamento organizado por otros compañeros de misión. Fue un evento con enfoque evangelístico, realizado de forma creativa dado las restricciones del contexto en el que vivimos.

En este campamento participaron jóvenes de varias ciudades.  Algunos de ellos viajaron más de trescientos kilómetros desde su provincia hasta la zona costera. No todos conocían el mar y sin duda quedaron impactados ante su visión, pero lo más relevante es que la mayoría de ellos fueron expuestos por primera vez al mensaje de amor y perdón de Dios.

NOCHE DE FOGÓN

Una de las jóvenes que participó en el campamento, Amina, se mostró sorprendida al conocer que en este país hubiera cristianos nacionales. ¡Creía que todos sus compatriotas eran musulmanes! La noche del fogón junto al mar ella cantó una canción, tiene una voz privilegiada. Antes de cantar dijo: “Realmente vine a este lugar sin saber bien de qué se trataba. Hoy me voy feliz, encontré muchísimo más de lo que esperaba. No sabía que en este país había personas que siguieran a Cristo. He escuchado hablar mucho del amor de Dios, pero esta es la primera vez que lo experimento y lo veo en el rosto de estas personas.”

Hemos vuelto a encontrarnos con Amina y nuevamente nos deleitó con una canción. Compartimos con ella el Padre Nuestro cantado en árabe. Su corazón se llenó de gozo y el nuestro también, pues tenemos la convicción que “Aquél que la buena obra empezó es fiel en completarla hasta el fin”.

Sabemos que aunque Amina no practica surf, comienza a experimentar lo que es el “floater” (navegar sobre la espuma de una rompiente) a nivel espiritual, dejándose envolver por el amor del Padre.

 

Verónica Rossato